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NUESTRA TITULAR “SANTA CATALINA DE SIENA

Virgen y Doctora de la Iglesia

        
Nacida el 25 de marzo de 1347 en el barrio de Fontebranda, en la ciudad de Siena, Italia, fue la vigésima cuarta de los 25 hijos de Jacobo Benincasa, tintorero de pieles y Lapa, su mujer. A la edad de 5 o 6 años tuvo su primera visión que la inclinó definitivamente a una vida de santidad.

A los 16 años obtuvo el permiso para seguir su vocación, entrando a la Tercera Orden de Penitencia de Santo Domingo, llamadas “Mantellate” De  carácter laical, aunque viviendo en espíritu los votos religiosos, esta consagración le permitió vivir algunos años en el seno de su familia enteramente entregada a la oración y al servicio del prójimo necesitado, especialmente durante la terrible epidemia de la “peste negra” que asoló Europa.


                HISTORIA

* Santo Domingo

* Santa Catalina

* Monasterio

* Comunidad

* Enseñanza S. Domingo

* Enseñanza S. Catalina


              Su vida oculta, de maduración espiritual, culminó en su desposorio místico con Cristo, rondando sus 20 años. La señal externa del sublime acontecimiento fue un misterioso anillo colocado por el mismo Cristo en el dedo de Catalina y que solamente ella podía contemplar.

            Alrededor de los 24 años entra de lleno en una trepidante  vida pública, al servicio de la Iglesia (especialmente del Papado) y como conciliadora de la paz entre los soberanos, consejera de príncipes, políticos, dignatarios de la Iglesia, profesores, artistas, religiosos y gente de toda clase, edad y condición social. Por su influjo, el Papa Gregorios XI dejó la sede de Aviñon, Francia,  para retornar a Roma, según lo requería las necesidades de la Cristiandad.

        Aunque analfabeta, recibió ciencia de lo alto. Dicta su maravilloso libro “El Diálogo” donde recoge  sus propias experiencias místicas y enseña  los caminos de la salvación. Sus cerca de 400 cartas son consideradas una obra clásica de gran profundidad teológica. Expresa los pensamientos con vigorosas y originales imágenes. Se la considera una de las mujeres más ilustres de la Edad Media, maestra también en el uso de la lengua Italiana. Fue la gran mística del siglo XIV

        Exhausta por tantos trabajos y sufrimientos, literalmente consumida por el amor, muere en Roma a la temprana edad de 33 años, ofreciendo su vida en holocausto por la Iglesia, que fue la gran pasión de su vida, después de Cristo.

         El Papa Pablo VI, en 1970, la proclamó Doctora de la Iglesia (ella, Santa Teresa de Jesús y Santa Teresita de Lisieux son las 3 únicas mujeres que ostentan este título). Su fiesta se celebra el 29 de abril.